art

Browne

Calambres Exquisitos

Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu. Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida(Artaud)

miércoles, 5 de enero de 2011

Dublin

Termino postrado ante los transeúntes
amén de los conductores y los suicidas,
en el amor breve de los ventanales.
Regreso continuamente a los arquitectos,
a pies empapados de madrugada
recuerdo que mi cuerpo era azul, y al masticarlo se
deshacía, goteando en prácticamente
todas las direcciones.
Dublin es un cementerio y
un ángel bello se vuelve piedra bajo las estrellas terribles.
Se le derrama el nombre sobre la tierra.
Vida y vida y vómito sobre la piedra.
Las estrellas están muriendo solas
Desangeladas y
Mutiladas, y yo
caminando desnudo
tan encadenado al frío
desde hace ya tantos años.

martes, 8 de junio de 2010

Nadie sospechará de nosotros cuando hayamos muerto

La tristeza es amiga de la soledad,
pronto seremos tres en casa.
¿Quién limpiará los platos, la mesa,
las ventanas, el balcón luminoso?
Las escaleras que llevan al sótano.
¿Quién el polvo de los pasamanos?
Porque la tristeza no, la tristeza
se obstina en las bisagras. Y la soledad
le abrillanta las suelas de las botas
cuando al final todo se ha perdido.

Estropajos, mopas, recogedores.
¿Quién su inocente mano
suspensa en vuestra intimidad inútil?
¿Quién velará esta noche
por vuestra salvación? Nosotros no.
Nosotros seremos tres sombras
incapaces, cabizbajas, transparentes.

Escribiremos cartas a los invitados, cartas
interminables, lúcidas, amorosas.
¿Pero quién nos prestará su lengua
para humedecer los remites?

viernes, 4 de junio de 2010

ÉTER EN LA GUANTERA

Marga Bonmatí fue la primera del grupo en sacarse el carné.

Sus padres le prestaban el coche algún viernes.

Recuerdo cómo la esperábamos

mirando impacientes los relojes,

cuando las luces de las farolas

se confundían durante unos minutos con la claridad del atardecer

hasta convertirse al fin en hileras de puntos luminosos e inmóviles.

Fue la primera del grupo, ¿qué grupo?,

fue la primera que nos condujo al mar.



Aunque entonces ya no creíamos en nada

éramos sentimentales,

nos gustaba al divisar la playa abrir las lunas

y sacar las cabezas hacia el cielo.

Íbamos al aparcamiento donde las parejas

convertían el amor en vapor de agua

y al dibujar una vez estrellas en los cristales húmedos

tuvimos que pedir disculpas.

Éramos jóvenes, leíamos mucho,

nos gustaba el tacto de la arena y antes de quitarnos la ropa

juntábamos el dinero entre todos para la gasolina

porque Marga Bonmatí estaba dispuesta a llevarnos

pero no quería pagar la gasolina ella siempre.



Marga Bonmatí fue la primera que cogió un puñado de arena una noche

y lo masticó

para demostrarnos sin palabras

cómo era en realidad la vida.

A veces nos ofrecía a nosotros puñados de arena,

y a pesar de rechazar sus costumbres

todos le dábamos la razón,

porque también debíamos volver a casa en su coche.



Hemos ido creciendo, atravesándonos desde el pasado.

Marga Bonmatí continuó explicando el sentido de la vida

en cada viaje, hasta que agotó las comparaciones y metáforas

de la arena y las olas y los veleros, y en fin, de todo el paisaje que nos rodeaba.

Por eso un día al aparcar, sin mucha convicción dijo

coged el éter de la guantera y al aspirar

entiendo todavía hoy

esta urgencia poética donde la evoco.

viernes, 16 de abril de 2010

10
Yo no he venido a cantar a la muerte, sino al invierno, que es la penetración de la vida en la muerte. Y también cantaré a la primavera, que es la propensión de la muerte hacia la vida. Y al otoño, que es la tendencia de la vida hacia la muerte. Y al verano, que es la conjunción de la vida y la muerte.

Y pienso que un bisturí es el pájaro más pequeño que puede libar la sangre. Y que los cirujanos son poetas del cuerpo, dibujando líneas discontinuas en las pieles de los hombres que son como el número de versos que la poesía del cuerpo debe contener.
Yo comprendo las arrugas y comprendo la tersura artificial de los rostros, y los amo, los acaricio con la misma veneración porque los dos son producto de la vida.

Y todo está queriendo ser descubierto, todos los días los objetos te piden ser abiertos, como las personas, ser tocados, detenerse en ellos y cantarlos.
Porque todo cabe en este libro, es un camino con la vista, y yo te ayudo a observar, y por tus ojos deben filtrarse estas páginas, tú debes matizar la miseria y el desorden y ser capaz de convertirlo en una nueva miseria y en un nuevo desorden.
Tu función es reciclar un mundo rebosante y espléndido de basura, tú, lector, que apenas recuerdas la primera línea de este libro, debes merodear los palacios y las barriadas y verás todo aquello que nos une. Y estarás preparado entonces para zarandear este libro al viento y sollozar en los oídos de tus cercanos: "he visto el invierno".
Pero no será un consuelo, no será motivo de orgullo, será la hora de la siembra, (el invierno), porque las flores no, pero las raíces logran vivir bajo la tierra y merodean las madrigueras de las bestias antes de convertirse en palomas.

viernes, 12 de marzo de 2010

9
Creo en el relente de los coches y creo en la marea que nos acuna, creo en las estrellas que parpadean y creo en los ceniceros que son vertidos en la calle, creo en la indecisión de los semáforos y en la puntualidad de las farolas, pero también creo en el árbol salvaje y en la poda minuciosa del jardinero, creo en las centrales nucleares que se extienden como crisálidas y creo en el molinillo de viento que gira al ser soplado por el niño.

Somos todo, la mano del pintor y la mano del asesino, somos la mano que se masturba y el péndulo que gotea entre los nudillos, todavía más, somos la mano que masturba a los otros y la boca donde se escancia la espuma que libará el hombre inhabitado.

Yo he venido a cantar la inutilidad que nos une, he venido a celebrar el sufrimiento de todos
Han cantado el estertor de las estatuas, yo he venido a cantar las piernas de los hombres y de las mujeres y de los tullidos, porque besar el muñón de un tullido es lo más cercano que podemos estar de la luna,
Yo he venido a cantar las nalgas de todas las formas y colores, las celestes, las horadadas, las cabizbajas, todas las nalgas que tocamos y que esperan ser tocadas.

Yo he venido a cantar a las mujeres recatadas y a las mujeres lascivas, también a los pesarosos y a los mugrientos, a los bellos y a los rudos, porque a todos nos une el mismo sentimiento, el sentimiento de ser tocado.

Y digo que los callistas son orfebres de los pies y que no podría vivir sin ellos.

Yo he visto el sufrimiento de los hombres ricos al imaginar que son robados y el sufrimiento de los hombres pobres cuando les llega la hora de robar, he visto al mercenario que apaga colillas en la piel de la esposa del empresario maniatado, y he visto al mendigo rebuscar entre la basura esperando un trozo de pan o un cuchillo afilado, porque somos los medios que tenemos o que nos ofrecen, y entiendo que la belleza no se esconde, sino que es escondida.

Y he sentido el olor de las jacintos en primavera y os digo que es un aroma muy parecido al olor que desprende el vello quemado de un hombre o de una mujer.

lunes, 8 de marzo de 2010

"...donde decidí intimar con Walt Whitman mismo, haciendo un estudio de las teorías que en él habían influido. Su religión, su filosofía, su ciencia. Se enseña que estas disciplinas son contrarias, más que contrarias, antagónicas, tanto por su método como por los objetivos que ellas buscan. Sin embargo, en Walt Whitman y en su obra, religión, filosofía y ciencia coexisten en asombrosa unidad. La íntima unión, en el poeta, de estos sistemas se comprende si advertimos que son tres manifestaciones ante un solo problema: el problema del misterio de la vida. El religioso se acerca reverente a los misterios de la vida. El filósofo da respuestas a los problemas de la vida. El científico logra la aprehensión de los misterios de la vida. "

:) Fragmento del Prólogo de Borges a las Hojas de Hierba de Walt!

miércoles, 3 de marzo de 2010

La noche que nos cortaron el agua


-¿Y las negras? -preguntó el pasante.
-Ese es un gusto de artista -dijo Homais-
¡Mozo, dos medias tazas!
FLAUBERT


Y ahora estarás, sin luz, cariño, en la buhardilla,
mientras a mí esta noche, porque me faltas tú,
me sobran todas las estrellas.

Y sé que estás solita atravesada
en la verja de esparto de las sábanas
-y digo bien solita
sin la torpe miseria de los celos
porque los cuernos son sólo obsesiones calderonianas,
o al menos eso deseamos.

Y acaso estás pensando en mí,
mientras acaricio mi bolsillo
-por no poder acariciarte a ti
la cartera en que guardo esa fotografía tuya,
en la que tus coletas de catorce años
y la sonrisa de golfilla
me revelan tus infinitas pajas
de adolescente solitaria.

Y mientras duermes en la cama
que tantas alegrías nos ha dado,
yo estoy aquí en un bar de una ciudad lejana
con doce o quince putas dulces como cigarros.

Y deseo hacer por ti
algo que de verdad me cueste,
porque tu amor ha hecho renacer en mí
una ternura como de uva y alas.

Y contra mis instintos,
porque aborrezco la castidad
tanto como el tatuaje a fuego de una niña,
para poder decirte mañana
cuando vuelva y me pierda en la pagoda
de tus brazos azules,
para decirte con el candor de la verdad
que soy enteramente tuyo,
y aunque sé que a la vuelta me ibas a comprender
eso que es tan humano
caer en unos brazos pasajeros como quien por capricho
arroja al río un guijarrillo con trazas de gaviota,
te ofrezco como prenda de mi amor
el sacrificio jubiloso de ser casto,
renunciando a esa negra de pestañas felinas,
deseable como un pozo moreno de ciruelas,
y que alberga en sus ojos más Kilimanjaros
que pepitas cobija un carro de melones.
Con la misma inocencia y alegría
un sábado de mayo, a los diez años,
me privé por la Virgen de un helado de fresa.

Y esta curiosa aventurilla de ser casto por ti
te la presento, por supuesto,
sin jactancias de necio,
a lo más con una o dos gotitas de divertido orgullo
extraviadas en un pozal de gozo.

(Ramón Irigoyen)


han venido